Diversidad sexual y cómo solo nos importan los derechos de “algunos”.

Hablemos sobre la justicia no siempre es igual para todos y del granito de arena que podemos poner para hacer un cambio al abrazar nuestra diversidad

Diversidad sexual y cómo solo nos importan los derechos de “algunos”.

Hablemos sobre la justicia no siempre es igual para todos y del granito de arena que podemos poner para hacer un cambio al abrazar nuestra diversidad
21 Nov

Diversidad sexual y cómo solo nos importan los derechos de “algunos”.

Partimos de que todas las personas de todas las edades, de todas las culturas, de todo el mundo, somos idénticas porque tenemos la misma dignidad humana y gozamos de los mismos derechos humanos. Pero al mismo tiempo, como dicen por ahí, cada uno/a somos un mundo, puesto que tenemos una identidad propia, personal e irrepetible, que nos hace ser diferentes, diversos y nos lleva a tener deseos e intereses distintos. Por ello podemos entender como “diversidad sexual, la diversidad que encontramos en todas las personas relacionadas con el deseo de relacionarse erótica y sexualmente”, es decir que todas y todos amamos de diferentes formas, no hay una sola forma de compartirnos con alguien y cada vez vamos descubriendo lo diverso que es el amor.

Cuando alguien no entiende está diversidad, puede basarse en argumentos intolerantes para rechazar todo lo que considere diferente y con ello justificar actos de discriminación, porque no reconoce ni se da cuenta de que en la diversidad se encuentra la posibilidad de enriquecimiento personal y social de todas las esferas personales y sociales. Discriminar a alguien por sus preferencias sexuales o identidades de género se conoce como homofobia.

Y aunque cada vez la tolerancia ha ido creciendo todavía nos encontramos  con gente, que como yo les llamo tienen “pensamiento de la edad media”, es en las redes sociales donde nos es más fácil encontrarles pues se esconden bajo el argumento de que las redes sociales son públicas y cada quién comparte lo que quiere, que aunque estoy de acuerdo con que todes (si voy a utilizar el TODES aunque la RAE y mucha gente siga sin aceptarlo) tenemos derecho a expresarnos no hay que olvidar que hay un línea delgada entre lo que pensamos y el menospreciar a alguien porque no es igual a mí.

Como escribía al inicio, todes somos diferentes y en eso no tenemos dudas, pero finalmente tenemos algo en común, que somos seres humanos con derechos que nadie puede vulnerar. Estoy segura de que algún momento hemos pasado por actos de discriminación. En mi caso soy hija de madre soltera y aunque ahora (tristemente) ya es más común, cuando era chiquita (y miren que no soy taaan grande) me veían como “apestada”, incluso no me dejan jugar con algunas niñas porque no tenía papá. Ya sé que no es lo mismo de lo que pasan las personas LGBTIQ+ o incluso personas indígenas, pero estas experiencias me han ayudado a sentir empatía y entender que no porque algo no me pase a mí, no significa que no pase.

 

 

Estas percepciones tienen que ver con que en la mayoría de los países la gente que tiene ciertas características tienen mucho más acceso a oportunidades. Por ello es como si te pusieras unos lentes que te permiten ver las cosas más claras y ver este tipo de diferencias para que reflexiones acerca de las oportunidades que has tenido tú y que no todes podemos tener, o viceversa oportunidades que no has tenido porque “carecen” de esos privilegios.

Yo era esa persona que siempre se andaba peleando en redes sociales para defender este argumento, de que aunque somos diferentes merecemos tener acceso a las mismas oportunidades y a los mismos derechos, pero ahora tengo la oportunidad de aportar mi granito de arena con Cuenta Conmigo. Pero me sigue haciendo enojar leer a personas que comentan que les parece un “desperdicio de impuestos” apoyar programas que ayuden a personas de  la comunidad LGBTQI+, argumentan diciendo que “esas personas enfermas” no merecen la ayuda y que mejor se destinen este dinero a otras “minorías”… en fin, podría hacer otro articulo de todo lo que pienso acerca de esos comentarios pero solo voy a comentar que nos hace falta tener empatía pues como ya lo comente todas las personas somos víctimas de actos de discriminación en algunas ocasiones y comentemos actos de discriminación en otras. Nosotras y nosotros tenemos el poder de hacer que esto cambie.

Para cerrar quisiera dejarles un poema que me gusta mucho (está en inglés pero no quisiera traducirlo porque siento que pierde un poco el sentido), lo escribió un sacerdote alemán (Martin Niemöller) y que si bien está relacionado con lo sucedido en la segunda guerra mundial, nos sigue recordando que no hay que esperar hasta que nos pase algo para hacer algo.

 

First they came for the Communists

And I did not speak out

Because I was not a Communist

Then they came for the Socialists

And I did not speak out

Because I was not a Socialist

Then they came for the trade unionists

And I did not speak out

Because I was not a trade unionist

Then they came for the Jews

And I did not speak out

Because I was not a Jew

Then they came for me

And there was no one left

To speak out for me.

 

 

Redactado por: Liliana Robledo Hernández

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